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06 Abr 2017

La E-volucion del Mtb

“Quizás cuando tenga 50 años…”, “para eso me compro una moto…”, “eso es trampa…”.

Os suenan ¿verdad? 

Quizás en vuestra última salida con la grupeta, fueran algunas de las reflexiones que se lanzaron al aire, refiriéndose a la nueva revolución en forma de bici que podemos ver ya desde hace algún tiempo por nuestras montañas. 

¡Exacto! Son las bicis eléctricas o Bicicletas con asistencia a la pedalada, siendo estrictos en la definición. 

Pero ¿Qué son realmente estas bicis y para quien? Es algo bastante nuevo y que vive un momento de ferviente expansión. Dicen que el desconocimiento genera desconfianza, y la desconfianza, rechazo. Es por esto, que me gustaría arrojar algo de luz al tema en cuestión. 

¿Qué son?

Una E-Bike o bicicleta con asistencia a la pedalada es una bici con un motor eléctrico, normalmente instalado en la zona del pedalier, que asiste como su nombre indica a nuestro pedaleo. Básicamente suma la fuerza de su motor a la que nosotros generamos con las piernas. No, no hay puño de gas, ni boton para activar independientemente el motor sin pedalear (si que existe un modelo con “puño de gas”, pero por mucho que le hayan puesto pedales y transmisión de bici, su construcción, sus 40kg de peso y sus velocidades máximas muy por encima de los límites legales en modelos trucados, las aleja totalmente de parecerse a una E-Bike). 

Por medio de sensores detecta cuanta fuerza ejercemos al pedalear y en función del modo en el que vayamos (suele haber varias intensidades de potencia) y la cadencia de pedaleo y pendiente, nos ayuda con unos vatios extra de empuje. Quizás pueda sonar complejo, pero yo siempre pongo este ejemplo con mis clientes: 

Imaginaros salir a rodar con 15kg menos de peso corporal y que estuvierais en vuestro máximo esplendor de juventud y forma física. Volaríais por los caminos verdad? Pues esa es la sensación que se tiene cuando las usas, te sientes “poderoso” y un poquito más.

En cuanto a los componentes, normalmente comparten suspensiones, frenos, transmisión y demás periféricos con sus hermanas sin motor, solo que todo suele estar más reforzado para aguantar los 22kg que pesan la mayoría. Disponen de un display en el manillar que te permite saber en qué modo de potencia vas, cuanta batería te queda y a qué velocidad. Las hay que incluso se conectan vía Bluetooth con tu smartphone. Tampoco es extraño que la gran mayoría de fabricantes utilicen la medida de rueda 27,5+ de hasta 3.0 de ancho, favoreciendo así la tracción y la capacidad de frenada. Perder velocidad con ellas requiere de más balón de neumático y más taco en contacto con el suelo, si no quieres tener algún susto en forma de recto en alguna curva. Importante decir que la velocidad máxima de asistencia es de 25km/h (las legales), a partir de ahí, iremos “a pelo”, el motor corta el empuje y nuestras piernas se quedan solas en la fiesta del derroche de energía. Ya hay transmisiones específicas para ellas (más reforzadas) y donde prolifera el uso del “monoplato”, por la simplicidad de uso y ventajas a la hora de diseñar e integrar todos los elementos del motor y suspensiones.

¿Para quien son?

Para muchas personas, y todas ellas diferentes.

  • Puedes ser una persona mayor, con un físico venido a menos, que quieres seguir disfrutando de las rutas de siempre.
  • Puedes sufrir del algún problema de salud que no te permita esforzarte en exceso ni subir de pulsaciones.
  • Puedes ser alguien con poco tiempo para salir y entrenar, pero que quiera seguir saliendo con sus amigos más fuertes, esos que corren carreras casi cada fin de semana. 
  • O lo menos obvio, pero para mí más atrayente. Puedes ser ese ciclista que está en forma, en buen peso, que compite, que hasta entrena con bici de carretera, pero que los días de descanso o los que sólo tiene una hora y media, quiere poder sacarle el máximo provecho al tiempo del que dispone. Poder practicar la técnica buscando esas trialeras tan divertidas, sin preocuparte por esos minutos subiendo a buscarlas, que tan largos se hacen cuando estás cansado. 

Después de probarlas, yo me incluyo en este último grupo. Con 28 años, 1,80cm/70kg y con ganas de competir aún, sí, también soy un posible usuario de E-Bike.

Mi consejo es que las probéis. Pero bien probadas. En un evento organizado, o que las alquiléis y os vayáis a vuestros senderos favoritos. Os cambiará la percepción, os lo prometo. A decir verdad, no sé si os estoy dando un consejo, o  haciéndoos un flaco favor, cuál beso de Judas, porque habrá un antes y un después en vuestra vida ciclista y en vuestro parking…

fredy

Responsable de ventas pasQbikes

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